Cada viaje una aventura
 
 
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Chinatown. Th Chroen Krung

 

Chinatown. Puesto callejero bajo transformador

 

Chinatown. Cena al aire libre con Karaoke

 

Chinatown. En tuc-tuc

 


DIA: 29 de Julio de 2005

 

De nuevo en el subcontinente asiático. El viaje del año anterior nos había dejado una impronta dificil de borrar. y tras un año de ausencía, aún requemaba en nuestra piel y en nuestra memoria, logrando humedecer nuestros ojos de vagos y placenteros recuerdos.

Retrocedimos en el tiempo, a aquella juventud cuando el verano significaba el retorno al pueblo, el retorno a la libertad, a lo desconocido, a la aventura. Un hormigeo resurgía en nuestros estómagos mientras bajábamos las escaleras del avión. Aquel mismo hormigueo previo a ver de nuevo, tras un año de ausencia, nuestro amor de verano. La emoción nos embargaba, sabíamos que tras aquellas puertas de cristal un deslumbrante mundo de contrastes nos aguardaba. Frente a nosotros una vez más un viaje, una aventura.

 


La llegada

Tailandia nos recibía con un "caluroso abrazo". Y sin embargo esta vez, como nietos ya acostumbrados a los besos babosos de sus abuelos, no nos parecieron tan insoportables. Tras el consabido control de pasaporte nos acercamos a las dobles puertas de la salida de la terminal. Se abrieron y fue como entrar en otro mundo. Durante unos segundos no logramos ver nada pues el resplandor del sol nos había cegado. Poco a poco nuestros ojos se acostumbraron, y vimos lo que frente a nosotros se nos mostraba.

Decenas y decenas de personas se agolpaban tras unas barandillas que a modo de pasillo te dirigían hacia el exterior. Como si de Cannes se tratara desfilamos por aquella alfombra a modo de Sharon Stone con un vestido de Gaultier, mientras los allí reunidos agitaban de manera compulsiva carteles dónde podían leerse desde simples nombres hasta frases de bienvenida.

Habíamos llegado a Tailandia.

TRUCO: Existen 3 formas de salir del aeropuerto: Taxi, tren y autobús.

Si te decides por el taxi, que sea con licencia. El ticket se compra en un ventanilla que hay a la salida de la terminal. Si lo coges sin el ticket te va a cobrar más. Y si coges uno sin licencia no te aseguras de donde te vaya a dejar ni de cuánto te va a cobrar. Puedes ahorrarte 1 euro sin en vez de coger los taxis de la zona de llegadas lo cojes en la zona de salidas (hacia la izq de la zona de llegadas) ya que no te cobra la tasa de salida del aeropuerto. Esta opción es incluso la mejor cuando la terminal de llegada está abarrotada y es dificil encontrar un taxi libre.

Si te decides por el autobús hay varias opciones. El del aeropuerto: los tickets se cogen en una caseta que hay a la izq de la salida de la terminal de llegadas. Son 4 lineas que recorren la mayor parte de la ciudad. Cuestan 2 euros y es bastante rápido pues va por la autopista. Atención si llegas por la noche, porque a esas horas solo funciona una línea. Puedes pedirle que te marque en un papel, que ellos tienen, la parada que más te conviene y tú se lo das al conductor y así te avisa cuando llegues. Aunque cada vez que para dice el nombre de la parada y calle en alto. Las otras opciones de autobús aunque más baratos no merecen la pena pues son lentos y al no ir por autopista se comen todos los atascos.

El tren solo merece la pena si tu llegada coincide con la del tren pues su frecuencia es baja ( tabla de frecuencias ).

 


BKK

A la salida del autobús una jovenzuela, carnet ofical de la Oficina de Turismo en mano, nos asalta y tras soltarnos una parrafada en englishthai, sólo la entendimos cuando recurrió al lenguaje universal, esto es, los gestos.

En la agencia pueden preparate el viaje a tu gusto, con horarios, hoteles recomendados, precios y demás. Sin embargo nosotros aún sabiendo desde el principio que lo íbamos a dejar en manos de la providencia accedimos a soportar todo el rollo con el fin de enterarnos de lugares, medios de transportes y demás, que aunque ya veníamos informados nunca está de más.

Nosotros realizamos la reserva del hotel en la agencia de turismo (TAT). El White Orchid de Chinatown por 600bth la noche, en habitación doble con baño completo, a.c y desayuno buffet. Si lo coges en el propio hotel te cobran 900bth. Está céntrico en el barrio y a 10´andando de la Estación Cerntral de Tren y Metro.

Bkk al igual que muchas ciudades del sudeste asiático es un caos urbanístico, y orientarse en ella es al principio difícil. Difícil porque no todas sus calles estan cartografiadas, porque a veces las calles pueden adoptar más de un nombre, porque los números de las calles no son correlativos, porque las calles a su vez tienen callejones y subcallejones de igual nombre, porque en ese orgasmo urbanístico la tridimensionalidad de la ciudad es más que una realidad, y hay calles con hasta 5 niveles.


Chinatown

Th Charoen Krung es la principal arteria de Chintown y es un auténtico hervidero de gente, automóviles, puestos callejeros, luces y música. Un cóctel difícilmente digerible para unos recién llegados. Edificios del boom urbanístico que apenas logran mostrar su aséptica arquitectura tras una orgía de paneles luminosos, cables eléctricos y subestaciones eléctricas a demanda. Aceras invadidas por centenares de puestos ambulantes en una lucha fraticida por captar al cliente hambriento con sus únicas armas: los olores. Olores a aceite, gengibre, sándano, curry y otras cientos de especias más, salpicados aquí y allá con pequeños matices de cloacas, putrefacción...Y todo ello aderezado con una polución palpable producida por los centenares de tubos de escape que recorren las calles, especialmente los infernales tuc-tuc. Pero no solo la calle principal está tomada por los puestos. Como un cefalópodo gigante los tentáculos de este maremagnun de puestecillos se estienden por las calles adyacentes dejando a su paso un regero de olores y sabores indescriptible.

De sobra conocido por todos la enorme afición que existe en Asia por el karaoke, aún así sorprende ver una plaza llena de mesas, como en un banquete de bodas, entorno a un escenario donde los comensales van subiendo para ponerse frente al micrófono e interpretar su canción favorita jaleados por los propios comensales. ¡Vamos! como una velada de bertsolaris pero a lo Thai.

Fue así como nos despedimos de la ciudad de los ángeles y nos fuimos al hotel, pues a eso de las 06:30 debíamos levantarnos para estar a las 08:00 en la Estación dirección Ayutthaya.