A U S T R A L I A

Sólo la locura o la ignorancia pueden hacerte plantear recorrer toda Australia si dispones de 20 días, por eso nosotros nos centramos en el estado de Nueva Gales del Sur lugar de residencia de nuestros amigos Frank y Jack.

Iniciamos el viaje visitando la “maravillosa Melbourne” la capital cultural del país. Una ciudad elegida varias veces como la mejor ciudad del mundo para vivir, y desde nuestra experiencia no es para menos. Desde entonces soñamos con vivir en aquella ciudad.

En autobús nocturno fuimos hasta Sydney, la capital moral del país. Una ciudad bulliciosa y algo vanidosa cuyo máximo símbolo es la casa de la Ópera. Su particular ubicación en la enorme bahía de Jackson la hace volcarse hacia el mar, y ya sabemos que el mar siempre sienta muy bien a las ciudades.

Era momento de acercarse a lo más profundo del estado de Nueva Gales del Sur y recorrer el Outback australiano. Pero antes debíamos asegurarnos unos buenos guías y un mejor vehículo. Frank y Jack harían de guías y su mercedes de 30 años de perfecto carruaje. Recorreríamos parte del camino andado por las dragqueen de la película “Pricilla reina del desierto” 20 años antes .

Seguimos la carretera 32 pasando por Nyngan, Cobar, Wilcannia y la extraterrestre White Cliffs hasta llegar a Cameron Corner, el punto de unión de los estados de Australia del Sur, Queensland y Nueva Gales del Sur. Hacía meses que la lluvia no hacía acto de presencia, pero quiso visitarnos en ese preciso momento y obligarnos a huir del Outback antes de llegar a Cameron Corner y quedar aislados por carretera. Huyendo fue como llegamos a Broken Hill y nos hospedamos en el decadente y divertido Palace Hotel donde pasamos un par de días de lo más divertido.

La vuelta hasta casa nos llevó dos días.

Para despedirnos visitamos las montañas Azules. En sendas excursiones nos dimos cuenta de la grandeza del país y de su enorme e inabarcable tamaño. El mirador del Púlpito nos dejó sin aliento. Disfrutamos de unos días de senderismo de lo más completos e interesantes.

Y así nos despedimos de Australia, un país-continente que requiere más de una visita para conocerlo.